Preparación para la escolarización: una revisión sistemática de estudios longitudinales

  Christiane Arrivillaga, Diego Cuevasanta, Maite Liz, Karen Moreira, Paula Schiappacasse, Alejandro Vásquez Echeverría
  Centro de Investigación Básica en Psicología e Instituto de Fundamentos y Métodos en Psicología, Facultad de Psicología, Universidad de la República, Uruguay
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Arrivillaga, C., Cuevasanta, D., Liz, M., Moreira, K., Schiappacasse, P., & Vásquez Echeverría, A. (2016). Preparación para la escolarización: una revisión sistemática de estudios longitudinales. PSIENCIA. Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica, 8, doi: 10.5872/psiencia/8.1.31

Resumen

Resumen

La preparación para la escolarización (PPE) refiere al conjunto de competencias necesarias para que un niño pueda tener éxito en la escuela. El problema que orienta este trabajo reside en la ausencia de consenso sobre la evaluación de este constructo. Se presenta una revisión sistemática de literatura científica a partir de la búsqueda de las palabras school readiness en la base de datos Psychinfo, tomando artículos de los últimos 20 años, estudios longitudinales, con población en edades comprendidas entre los 2 y los 12 años. Se revisaron un total de veinte artículos. Los principales instrumentos utilizados para evaluar la PPE fueron la Batería Woodcock-Johnson, la Bracken Basic Concept Scale y el Peabody Picture Vocabulary Test. Se observa que las concepciones de PPE y de éxito académico se basaron, generalmente, en un solo indicador. Se concluye que es importante crear y validar instrumentos que estén basados en una concepción multidimensional de la PPE, que incluya tanto habilidades cognitivas como socioemocionales, así como los ámbitos educativo y familiar.

Palabras Clave: Preparación para la escolarización, Revisión sistemática, Etapa preescolar, Desarrollo cognitivo

Introducción

Introducción

Estar preparado para aprender implica un nivel de desarrollo en el cual un individuo tiene la capacidad para emprender el aprendizaje de un material específico (Kagan, 1990). Casi todos los niños nacen con un cerebro preparado para aprender (Patoine, 2010). En las culturas occidentales, la principal institución a la que se delega el proceso de enseñanza-aprendizaje, es la escuela. Partiendo de la premisa de que todos los seres humanos tienen el potencial para aprender, ¿por qué algunas personas son exitosas académicamente y otras no?, ¿por qué algunos niños ingresan a la escuela y aprovechan las oportunidades brindadas mientras otros encuentran muy dificultosa su transición?

Detrás de esta pregunta yace una importante distinción entre lo que es el conocimiento en la vida y el conocimiento en la escuela. Si bien la capacidad de aprender es evolutiva y tiene una base cerebral específica en los humanos, la capacidad de aprender en un entorno estructurado tiene una fuerte impronta sociocultural. Por esto, no todos los niños tienen una preparación natural para ingresar en el sistema educativo formal. Esta diferencia entre niños en su momento de ingreso a la escuela primaria ha sido definida como preparación para la escolarización (PPE).

La definición de PPE y sus componentes han variado a través del tiempo, dependiendo del paradigma desde el que fuera definida. De las primeras concepciones se rescata que se entendía la PPE como un estándar fijo de desarrollo físico, intelectual y social suficiente para permitir que el niño cumpliera con los requisitos escolares y pudiera asimilar el contenido curricular (Kagan, 1990). Dicho nivel era atribuido a factores estables, como la edad, la habilidad o la madurez, y eran esperados del niño (Capelloni, 2013). Si el mismo no alcanzaba este nivel, se recurría a estrategias como la retención o repetición por un año (Carlton & Winsler, 1999). Estas ideas reflejan el predominio de una concepción piagetiana del desarrollo de acuerdo con la que un cierto nivel de desarrollo es requisito para que se produzca el aprendizaje.

Una forma diferente de considerar la PPE se basó en planteos socioconstructivistas derivados inicialmente de la obra de Vygotski. En estas perspectivas, el aprendizaje permite la potenciación del desarrollo (Kagan, 1990). A partir de estas ideas se deriva una concepción más actual de PPE, entendida como el producto de la interacción entre el niño y diferentes experiencias ambientales y culturales que maximizan los resultados en el desarrollo del niño (UNICEF, 2012). En un primer momento se empezó a dar importancia a la preparación que debe tener la escuela para recibir a niños de distintos contextos y con diversas experiencias tempranas y proveer un entorno para que el niño se desarrolle (Kagan, 1990). En un segundo momento, se pensó en los años previos al ingreso escolar, y en cómo todos los niños deben tener acceso a programas preescolares de calidad, que los preparen para entrar en la escuela (Kagan, Moore & Bredekamp, 1995). Al remitirse a los primeros años de vida, necesariamente surge el contexto familiar como otro agente responsable de la preparación del niño, y se incentiva el involucramiento de los padres en el aprendizaje, desarrollo y procesos de transición de su hijo (Kagan et al, 1995; UNICEF, 2012). De esta manera, se evidencia un pasaje a una concepción de PPE como responsabilidad compartida entre la familia y la sociedad.

Las experiencias tempranas de una persona tienen un fuerte impacto a lo largo de su vida. La trayectoria académica de un niño está influenciada por los primeros años de educación formal. Janus y Offord (2007) señalan que incluso las más mínimas diferencias entre pares en los primeros años de escolarización tienden a intensificarse con el paso de los años. Beswick, Sloat y Willms (2008) afirman que la adquisición de competencias por debajo de lo esperado para la edad refleja diferencias de oportunidad y produce desigualdades, concluyendo que la temprana identificación de necesidades y oportuna intervención es más que un tema educativo, es un tema de equidad social. En este planteamiento radica la importancia del concepto de PPE como clave dentro de políticas sociales que pretendan la inclusión.

Un primer paso para el diseño de dichas políticas consiste en conocer qué han evaluado otros investigadores en relación a la PPE. Una revisión sistemática de literatura permitirá la consideración de estas investigaciones y poder tomar en cuenta sus sugerencias. En este sentido, la presente revisión se propone como un recurso válido para investigadores de distintos contextos interesados en el tema.

La pregunta principal que se plantea el presente trabajo es exploratoria: ¿cuál ha sido la producción académica en los últimos años en referencia a la preparación para la escolarización? También se procurará atender a aspectos que respondan a qué dimensiones han sido tomadas en cuenta a la hora de evaluar PPE, así como cuáles son los resultados en el logro académico en niveles posteriores.

Método

Método

Para alcanzar el objetivo de este trabajo, se procedió a realizar una búsqueda sistemática en la base de datos Psychinfo a partir del término “ school readiness”, sin combinaciones de las palabras “school” AND “readiness” dado que el término utilizado corresponde al nombre del constructo. No se especificó campo de búsqueda con el fin de dejar abierta la posibilidad de distintos grados de aproximación a la temática. La búsqueda original se realizó el 6 de Abril de 2015. A los efectos confirmatorios y de actualización, la misma fue replicada el 14 de Agosto del mismo año. Se siguieron las recomendaciones PRISMA, las cuales consisten en una lista de 27 ítems que se consideran esenciales para informar el proceso de una revisión sistemática o meta-análisis (Liberati et al., 2009). En un primer momento se seleccionaron los documentos que cumplían con los siguientes criterios:

  1. Años de publicación: entre 1995 y 2015. Como se mencionó en la introducción, el concepto de PPE sufre transformaciones antes de llegar a la concepción actual, y las mismas ocurren alrededor de la primera fecha planteada, por lo que se propone recuperar producciones que contemplen la interacción de la escuela, la familia y el niño como agentes en la PPE. Se obtuvieron un total de 1322 resultados en la primera búsqueda y 1372 en la segunda.
  2. Tipo de recurso: publicaciones académicas. Ya que se plantea una revisión de calidad, se propone seleccionar publicaciones que hayan sido aceptadas en revistas científicas, pues ya han pasado un proceso de evaluación previo. Tras filtrar por este criterio se obtuvieron 793 resultados en Abril y 823 en Agosto.
  3. Edad: preescolar (2-5 años) y escolar (6-12 años). La PPE refiere a un proceso que empieza en el nacimiento, pero las competencias de un niño pueden medirse cuando ha transcurrido un tiempo que permita el desarrollo de las mismas. Asimismo, se considera la edad escolar ya que es el momento en el que se evalúa el logro académico como segundo componente de este constructo. Tras el primer filtro de edad preescolar se obtuvieron 453 resultados, los cuales se redujeron a 138 luego de agregar el filtro de edad escolar. En la segunda búsqueda los resultados fueron 473 y 143, respectivamente.
  4. Metodología: longitudinal. Dada la naturaleza intrínsecamente temporal de la PPE, se consideran estudios que hayan evaluado a la misma población en distintos momentos temporales, y así descartar el riesgo de explicaciones basadas en otros factores (ej: cohorte). En la primera búsqueda, se obtuvieron 44 resultados y, en la segunda, 45.

Posteriormente, se realizó un screening de los artículos encontrados y se descartaron aquellos que: no estuvieran en español, portugués o inglés (la búsqueda inicial no arrojó resultados en español ni portugués), llegando a un total de 43 artículos (44 en la segunda oportunidad). Por razones de suscripción, se pudo acceder a un total de 19 artículos en texto completo, en ambas búsquedas. Sin embargo, hubo dos artículos que no coincidieron en ambas fechas (Ver lista de referencias artículos 10 y 18) por razones que desconocemos, y que no se deben a tratarse de una publicación realizada entre las búsquedas. Para evitar sesgos que no correspondieran a criterios académicos, debido a los perfiles de suscripción, se evaluaron los 25 artículos restantes a partir de los resúmenes e información brindada por Psychinfo en relación a instrumentos de medición utilizados, país donde se realizó la investigación y tipo de documento. En el Material Complementario 1 se presenta la lista de referencias de los artículos que no se incluyeron en la revisión. Allí se puede preciar que no existen grandes sesgos en ninguna de las grandes variables consideradas entre los artículos a los que se accedió al texto completo y los que no. No se incluyeron artículos que no hubieran surgido en la búsqueda realizada en la base de datos (ej: lista de referencias) como input adicional.

PSIENCIA Revista Latinoamericana de Ciencia Psicologica 8 1 Arrivillaga et al Figura1

Figura 1. Diagrama de flujo de la revisión sistemática. Se separa con una barra (/) los resultados de la primera y segunda búsqueda

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Los artículos encontrados, tras filtrar según los criterios señalados, fueron leídos por cinco investigadores, y se procedió a codificarlos según los siguientes criterios:

  1. Competencias evaluadas: en el primer momento del estudio.
  2. Instrumento utilizado: qué método se utilizó para evaluar competencias.
  3. Edad: en el momento de cada toma de datos del estudio.
  4. Población: referido a contexto socioeconómico y/o cultural enfatizado en el artículo.
  5. Fenómenos psicosociales predichos: resultados evaluados en subsiguientes momentos del estudio.
  6. Observaciones: datos relevantes a destacar del estudio en relación a metodología, consideraciones especiales, recomendaciones de los autores del artículo, etc.

Resultados

Resultados

Del total de los 20 artículos incluidos en el análisis, 12 evaluaron inicialmente competencias del niño, siendo las más frecuentes habilidades cognitivas (Ver lista de referencias: 5, 6, 11, 13 y 17) y habilidades socioemocionales (7, 9, 10, 14 y 17). También se evaluaron competencias referentes al lenguaje (10, 16 y 17), motricidad fina y conocimiento general (8 y 9), matemática (10 y 17) y reactividad al estrés (12). En los ocho artículos restantes se evaluaron elementos del entorno del niño, siendo los más frecuentes los referentes al ámbito familiar (1, 3, 4, 13, 14, 15 y 20).

Los artículos indagaron, de forma longitudinal, las relaciones entre las competencias iniciales medidas en un tiempo 1 (T1) y resultados posteriores, dentro de los cuales se encontraron según frecuencia: rendimiento en lenguaje (3, 5, 9, 10, 11, 13, 17, 18, 19 y 20) y en matemática (3, 5, 7, 8, 9, 10, 11, 16, 19 y 20). Otros artículos indagaron sobre factores predictores de la preparación para la escolarización (1, 3, 6, 14, 15, 19 y 20), resaltándose como más relevantes aspectos asociados al ámbito familiar (1, 3, 14, 15 y 20). Cinco de los artículos revisados se basaron en el mismo estudio, The Early Childhood Longitudinal Study - Kindergarten Cohort (ECLS-K) (7, 8, 10, 14 y 16).

En cuanto a los instrumentos utilizados, el más frecuente fue el Woodcock-Johnson, en alguna de sus versiones (3, 4, 5, 6, 10, 11, 14, 19 y 20), seguido de la Bracken Basic Concept Scale (1, 3, 6, 19 y 20) y el Peabody Picture Vocabulary Test-III (2, 14, 17, 18 y 19).

En cuanto a la edad de evaluación en el tiempo 1 (T1) se observó con mayor frecuencia los 5 años (1, 4, 5, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18), la cual corresponde con el inicio del último año de educación inicial. El rango de edad para evaluación de resultados fue desde 6 meses a 21 años.

El seguimiento longitudinal observado con mayor frecuencia fue de dos años lectivos, siendo el T1 el inicio del último año de educación inicial y evaluándose los resultados al final del primer año de educación primaria (5, 9, 13, 16, 17 y 18).

Tabla 1. Cuadro de síntesis e interpretación de los principales resultados derivados de la revisión sistemática.

PSIENCIA Revista Latinoamericana de Ciencia Psicologica 8 1 Arrivillaga et al Tabla1

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Discusión

Discusión

La PPE es un constructo que abarca diferentes dimensiones (cognitivas y socioemocionales) y varios agentes (el niño, la familia y la escuela). Cada uno de estos componentes tiene diversas formas de evaluarlos, por lo que es difícil encontrar un estudio que tome en consideración todos estos elementos. Se hace necesario, entonces, tener en cuenta qué se entiende por PPE y cuáles son los indicadores observables que se evalúan en cada investigación. Una de las formas de analizar qué dimensiones se asumen dentro del concepto de PPE es explorar los instrumentos que se utilizan.

El instrumento más utilizado en los artículos revisados fue la batería Woodcock-Johnson, en alguna de sus versiones o componentes (para una breve descripción de la evolución del instrumento ver McGrew, Woodcock & Ford, 2006). La misma está diseñada para medir habilidad intelectual en general, habilidades cognitivas específicas, lenguaje oral y logro académico, en niños de 2 años hasta adultos de 90. Está compuesta por dos sub grupos de pruebas, una específicamente para el logro académico y una para las habilidades cognitivas. Las competencias que explora están basadas en la teoría de habilidades cognitivas de Cattell-Horn-Carroll. En la misma se propone un factor general de inteligencia compuesto por seis habilidades amplias: de razonamiento, conocimiento adquirido, memoria y eficacia, sensoriales, motoras y rapidez y eficiencia; compuestas a su vez por habilidades más específicas (Schneider & McGrew, 2012; Flanagan & Dixon, 2013). Se considera que la ventaja que tiene este instrumento es que se evalúan competencias cognitivas de base, en lugar de aspectos más dependientes del contexto como lo es, por ejemplo, el programa escolar, lo que permitiría una evaluación adecuada de las competencias del niño más allá de si asistió a preescolar o no. Sin embargo, una desventaja de este mismo aspecto es la diferencia que puede existir entre habilidades útiles para la escuela y habilidades generales para la vida. En este sentido, el no evaluar elementos específicos de los contenidos curriculares puede implicar un aspecto desfavorable del instrumento como medidor de PPE.

Otro de los instrumentos más utilizado fue la Bracken Basic Concept Scale (BBCS), tanto en su versión revisada como en la tercera edición (Bracken, 2008). Ésta fue diseñada para evaluar el desarrollo de conceptos básicos en niños de 2 años y 6 meses a 7 años y 11 meses. Consta de 11 subtests: colores, letras, números/conteo, tamaños, comparaciones, formas, dirección/posición, conciencia social y de sí mismo, texturas/materiales, cantidades y tiempo/secuencias. En los artículos revisados la misma fue utilizada para evaluar PPE, ya que los autores señalan que las primeras seis categorías constituyen el tipo de habilidades que, tradicionalmente, son objetivos de salida del preescolar. Como se puede observar, dentro de la PPE se consideran elementos vinculados al lenguaje, a las matemáticas, al conocimiento general y a habilidades socioemocionales. Esta escala se desarrolla a partir de observaciones del autor de las evaluaciones que debía aplicar a niños en el ámbito educativo. Señala que muchas veces las palabras para explicar los tests eran más complejas de entender para los niños que la tarea que debían ejecutar. Se concluye que el vocabulario y su comprensión es la variable más predictora de la PPE (Bracken & Panter, 2011).

Otro instrumento que evalúa vocabulario es el Peabody Picture Vocabulary Test (Dunn & Dunn, 1997), el cual fue utilizado en cinco de los estudios revisados. En estos fue usado tanto para medir rendimiento en lenguaje receptivo (años posteriores o tiempos finales de las investigaciones) como para medir PPE, tomando el vocabulario receptivo como variable proxy de este constructo.

Otra forma de determinar las habilidades que constituyen la PPE puede consistir en observar distintos estudios longitudinales que tomen muestras de niños en edad preescolar y posteriormente los evalúen a nivel escolar y buscar qué relaciones pueden existir entre el logro académico posterior y las competencias adquiridas inicialmente. De las investigaciones revisadas, 15 encontraron como resultado algún vínculo con el desempeño escolar, evaluado a través de test o calificaciones en matemática, lenguaje o ambos. Se encontró que mayores niveles de motricidad fina (8 y 9), conocimiento general (8 y 9), habilidades socioemocionales (7, 9, 10, 14, 17, 18), habilidades cognitivas (tanto de dominio general como específico (5)), regulación comportamental (11), cuidados en la infancia (3), contenidos didácticos vistos en TV (19), matemática (10 y 17), lenguaje (10 y 16), atención (17), enfoques para el aprendizaje (como variable proxy a atención, 10), la previa asistencia a centros preescolares (2) y la prioridad de los padres brindada a la educación sobre el trabajo (20), medidos en un T1, fueron asociados a mejor rendimiento académico; mientras que una parentalidad inconsistente (4) y el maltrato infantil (13) evaluados también en un T1 estuvieron asociados a un desempeño descendido.

Se concluye que la PPE, definida de forma diversa en los artículos que componen la presente muestra, fue evaluada en una amplia variedad de casos por un solo indicador, y prediciendo un solo componente de éxito académico. Cabe mencionar que la mayoría de los modelos explicaron la predicción a través de otras variables intervinientes (por ejemplo, el estatus socioeconómico, contextos de adversidad o el logro inicial de los niños). Una de las razones por las cuales puede haber ocurrido esto es el no haber partido de una concepción multidimensional de la PPE, tal como sugieren las propuestas conceptuales más recientes.

Por ejemplo, algunos autores (Janus & Offord, 2007; Beswick, Sloat y Willms, 2008; UNICEF, 2012) refieren a la necesidad de atender a la multidimensionalidad requerida para una exitosa transición y adaptación a la escuela. Esto implica variables individuales del niño (aprendizaje de habilidades sociales y de autorregulación, motivación para el aprendizaje, etc.), como de la familia y la escuela (expectativas parentales sobre la educación, interacción de calidad en el hogar, oferta de diversidad de experiencias, contexto inclusivo, calidad del ambiente pre-escolar, etc.).

Varios de los artículos reseñados destacan la importancia de generar estas condiciones óptimas para el desarrollo integral de los niños en su pasaje por la educación preescolar. La evaluación de una PPE abarcativa permite detectar necesidades y diseñar estrategias adecuadas para intervenir de manera oportuna en las áreas de riesgo que impiden el desarrollo de las habilidades del niño. Es así que una correcta evaluación de la PPE constituye una estrategia de inclusión educativa y por ende social, previniendo el eventual fracaso del niño y su posible desvinculación de la educación formal.

Los resultados del presente estudio pueden haberse visto limitados por diversos factores, especialmente dos relacionados con el ingreso de artículos a la muestra de análisis. El primero refiere a que en este estudio empleamos una única base de datos para la búsqueda de artículos. Segundo, es posible que al filtrar de acuerdo a las categorías o palabras-clave preestablecidas por la misma base se hayan perdido artículos relevantes a la temática. Por ejemplo, es posible que artículos que no hayan sido recuperados a través de la búsqueda utilizando el término “school readiness”, igualmente hayan explorado el poder predictivo de ciertas competencias cognitivas en la etapa preescolar sobre el éxito académico y la transición al sistema escolar. Se recomienda que estudios posteriores amplíen la búsqueda remitiéndose a otras bases de datos y ampliando los criterios de búsqueda.

En síntesis, el presente artículo tenía como objetivo central indagar sobre la producción científica más reciente referida a la preparación para la escolarización. De los 20 artículos revisados se pudo obtener un panorama de diversos aspectos que guardan relación con la PPE, en distintos momentos del desarrollo del niño y haciendo énfasis en factores diversos como disposiciones fisiológicas de los niños y prácticas sociales de los padres. La presente revisión confirma la idea de que actualmente existe una falta de consenso en la conceptualización e instrumentación métrica de la PPE, lo cual se ve reflejado en: (a) la diversidad de constructos en un T1 evaluados y relacionado con esto y (b) un amplio repertorio de instrumentos específicos utilizados para medir dicho constructo. Sugerimos a los investigadores y actores en políticas públicas que estén considerando comenzar a evaluar la PPE tener en cuenta estos aspectos a los efectos de seleccionar adecuadamente la conceptualización o instrumento de medición acorde a los objetivos.

Referencias

Referencias

Los artículos señalados con asterisco están incluidos en la revisión sistemática. El paréntesis al inicio de la referencia indica el número de referencia del artículo.

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